Almas Perdidas

Hay personas que no pierden casas, dinero ni objetos. Pierden algo mucho más difícil de reemplazar: un amor, una pasión, una ilusión, una parte de sí mismas.

Y a veces, después de esas pérdidas, quedan detenidas.

La vida continúa alrededor, pero ellas permanecen mirando hacia atrás, conversando con recuerdos, esperando algo que ya no está. No necesariamente porque quieran vivir en el pasado, sino porque todavía no encontraron la manera de regresar.

De esa idea nació Almas perdidas.

Pero mientras escribía la canción apareció otra pregunta, quizá todavía más difícil: ¿qué sucede cuando nos enamoramos de alguien que está en ese lugar?

¿Cómo se ama a una persona que todavía mira fantasmas que nosotros no podemos ver?

¿Hay que ayudarla?
¿Esperarla?
¿Insistir?
¿O llega un momento en que hay que soltar?

La canción no intenta responderlo de una manera sencilla.

El protagonista se acerca “despacio, sin hacer ruido”, consciente de que acompañar no significa irrumpir. Entiende que amar no da derecho a borrar el pasado del otro ni a obligarlo a olvidar. Y descubre algo todavía más importante: tampoco puede convertirse en su salvador.
Por eso Almas perdidas no es una canción sobre rescatar a alguien.

Es una canción sobre permanecer cerca sin invadir.

Sobre aceptar que algunas heridas necesitan tiempo. Sobre perdonar aquello que quizá nunca terminemos de comprender. Sobre tener paciencia cuando el amor no avanza a nuestra velocidad.

Pero también sobre no desaparecer nosotros dentro de la espera.

Hay una línea que para mí define buena parte de la canción:

“aprendiendo a esperarte sin dejarme apagar.”

Porque amar a alguien que todavía está peleando con su pasado puede convertirse también en nuestra propia batalla. El desafío es acompañar sin exigir, pero también sin rompernos en el intento.

Por eso aparecen tres palabras que funcionan casi como el corazón de la canción: aceptar, perdonar y tener paciencia.

El amor no siempre puede solucionar el dolor. A veces sólo puede sentarse a su lado.

Y de allí nace también el “una y mil veces más”.

No como una promesa ciega de insistir eternamente, sino como la decisión de volver a intentar mientras todavía exista, de los dos lados, alguna voluntad de regresar.

El final quizá sea la parte más delicada de toda la canción. Ya no hay pedidos ni condiciones. No se exige que esa persona esté preparada, ni que corra hacia quien la espera.

Solamente queda un deseo:

que algún día, cuando pueda hacerlo sin miedo, se anime nuevamente a vivir.

Almas perdidas nació en castellano, pero después encontró otras voces y otros idiomas. Llegaron las versiones en inglés, italiano y francés. Y esta última incluso terminó sonando en París.

Tal vez sea porque, más allá del idioma, hay algo profundamente universal en esta historia.

Todos hemos perdido algo alguna vez.

Y probablemente todos, alguna vez, estuvimos de uno de los dos lados de esa puerta: esperando que alguien regresara… o intentando encontrar el camino para volver.

Una y mil veces más.

 

Escuchar «Je Te Choisirais Encore» en francés

Escuchar «Mille Volte Ancora» en italiano

Escuchar «I’d Still Choose You» en inglés


© Septiembre 2026, Alberto J. Yualé

Desde el primer abrazo

Hay discos que nacen de una idea, de una historia o de una búsqueda musical.
Este nació mucho antes.

Nació el día en que tuve a mis hijos en brazos por primera vez.

Desde mi primer abrazo es un EP de tres canciones dedicado a Franco y Julia. No pretende contar toda nuestra historia —sería imposible hacerlo en unas pocas canciones—, sino detenerse en algunas de esas cosas que quedan entre un padre y sus hijos: recuerdos, errores, silencios, orgullo, aprendizajes y, sobre todo, amor.

También es una manera de mirar hacia atrás desde el lugar en el que estoy hoy.

Cuando uno se convierte en padre nadie le entrega un manual. Uno hace lo que puede con la persona que es en ese momento, con su propia historia, sus miedos, sus ausencias y sus sueños. Con el tiempo descubre cosas que hizo bien y otras que hubiera querido hacer de otra manera.

“Es un varonazo” está dedicada a Franco.

Empieza justamente en aquel instante en que un médico pronunció esas palabras y mi vida cambió para siempre. Recorre pequeños recuerdos de su infancia, nuestras distancias, mis propias deudas como padre y algo que para mí es mucho más importante que intentar borrar el pasado: haber podido hablarnos, entendernos y encontrarnos nuevamente.

Hoy puedo mirarlo y sentir orgullo por el hombre que es.

“Palabras prestadas” está dedicada a Julia.

Nació de un mensaje y de algo que comprendí al leerlo: muchas veces sentimos cosas enormes pero no encontramos nuestras propias palabras para expresarlas. A veces necesitamos tomar palabras de otro para poder decir una verdad que ya estaba dentro nuestro.

La canción habla de eso, pero también de una relación construida muchas veces desde los silencios. De descubrir que mientras yo creía estar sosteniéndola, muchas veces era ella quien me daba motivos para seguir adelante.

Y después está “Carta a mis pibitos”.

Ahí ya no les hablo por separado.

Les hablo a los dos.

Es probablemente la canción que mejor explica por qué quise hacer este EP. No quería dejarles solamente recuerdos. Quería dejarles algunas ideas que pudieran acompañarlos cuando yo ya no estuviera cerca para decirlas.

Que sean quienes quieran ser.

Que escuchen la música que quieran escuchar.

Que bailen si tienen ganas de bailar.

Que no permitan que nadie les diga cómo deben vivir su vida.

Que persigan lo que los haga felices.

Y, sobre todas las cosas, que aprendan a aprobarse a sí mismos.

Porque llegará un momento en que tendrán que tomar decisiones sin poder preguntarme qué haría yo. Y cuando llegue ese día, no quisiera que intentaran vivir como yo hubiera vivido.

Quisiera que vivieran como ellos elijan vivir.

Estas tres canciones no hablan de un padre perfecto.

Hablan de un padre que aprendió a ser padre mientras sus hijos crecían.

De alguien que algunas veces estuvo, otras veces no supo estar, se equivocó, volvió a empezar y terminó comprendiendo que ser padre quizá tenga menos que ver con tener todas las respuestas que con intentar convertirse siempre en un lugar al que los hijos puedan volver.

El título apareció casi solo.

Porque antes de las palabras, antes de los consejos, antes de los errores y de todo lo que vino después, hubo un momento muy sencillo: los tuve en mis brazos.

Y desde aquel primer abrazo supe que algo de mí iba a acompañarlos para siempre.

Este disco es para ustedes, Franco y Julia.

Desde el primer abrazo y para toda la vida.

Los amo, pibitos.

© Septiembre 2026, Alberto J. Yualé

Profundo

Un viaje hacia el lugar donde nacen las canciones

Profundo es mi tercer album CD (aunque es mi sexta producción)  y nace de un lugar al que no siempre resulta sencillo entrar: lo más profundo de mi corazón.

Aquí conviven mis momentos felices y mis heridas, el deseo y la ausencia, las personas que permanecieron, los amores que no pudieron ser, el camino recorrido y las preguntas que todavía me acompañan. Cada canción es una parte de ese viaje, pero también una forma de mirar hacia atrás y comprender de otro modo aquello que viví.

El disco comienza en el territorio del deseo, de la pasión y del encuentro entre dos cuerpos. Pero también habla de una intimidad más serena: perderse juntos en una ciudad desconocida, bailar en una cocina, conversar hasta que amanezca o descubrir que la felicidad muchas veces se esconde en acontecimientos pequeños que decidimos cuidar. En Profundo, el amor no aparece solamente como una emoción extraordinaria, sino también como la decisión cotidiana de compartir la vida.
Sin embargo, amar también significa encontrarse con las heridas del otro y con las propias. Algunas canciones hablan de aquello que no supe ver a tiempo, de los silencios que terminaron construyendo distancias y de la necesidad de una confianza sin puertas escondidas. Otras hablan de acompañar sin invadir, de esperar sin intentar salvar al otro y de comprender que amar no siempre significa correr hacia alguien: algunas veces significa quedarse cerca sin dejar de cuidarse uno mismo.

También están presentes los amigos, las mesas compartidas, las copas levantadas por quienes siguen aquí y por quienes ya no están. Está el paso del tiempo y la certeza de que todavía podemos llamar, abrazar, agradecer o pedir perdón. Porque muchas veces comprendemos el verdadero valor de las personas cuando la vida ya nos ha enseñado —a veces dolorosamente— que ningún momento puede repetirse.
Uno de los caminos centrales del álbum es el regreso hacia uno mismo. El viaje exterior se transforma poco a poco en un recorrido interior: dejar cargas, escuchar la propia voz y comprender que el camino a casa no conduce a un lugar, sino a aquello que somos cuando dejamos de escondernos.

En ese recorrido aparecen tres runas: Ingwaz, como la semilla de lo que no llegó a nacer; Mannaz, como el espejo en el que debo volver a reconocerme; y Sowilo, como la luz que regresa cuando dejo de buscar afuera aquello que faltaba dentro de mí. Sowilo vuelve a unir este disco con los anteriores, no solamente como una marca visual, sino como un símbolo de luz, energía interior y dirección.

En lo más hondo del álbum también se encuentra el niño que quedó con preguntas sin respuesta. El que creció intentando demostrar que podía, construyendo una vida, una familia, un oficio y un lugar en el mundo, mientras seguía preguntando hacia arriba si sus padres estarían orgullosos. Allí aparece una de las revelaciones más importantes de Profundo: ya no hay nada que probar. El amor que buscamos en quienes ya no están continúa hablando a través de las personas que nos cuidan.

Por eso, aunque Profundo se sumerge en la herida, no es un disco oscuro. Es un disco sobre el reconocimiento y la aceptación. Sobre el amor encontrado, el amor perdido, la amistad que permanece, la soledad elegida y la posibilidad de volver a empezar desde un lugar más verdadero.

Cada canción es un fragmento de mi historia.

Y todas juntas cuentan el viaje que tuve que hacer para comprender que, incluso en lo más profundo, todavía puede encontrarse la luz.

El disco comienza con Todo y más, una canción que nació de noche. Durante varios días me desperté con palabras y melodías en la cabeza, prendí la luz, escribí lo que alcanzaba a recordar y volví a dormir. Algunas noches no lo hice y, al amanecer, todo había desaparecido. De ese territorio entre el sueño y la memoria surgió una canción de fuego, cantada desde el deseo de una mujer. Ella ocupa el centro de la escena: desea, elige, pide y vive la pasión sin esconderse.

Después aparece Las cosas que nos pasan. Al principio iba a ser una lista de deseos, una de esas listas de lugares, experiencias y sueños pendientes. Sin embargo, mientras la canción tomaba forma, comprendí que la vida no era una lista de cosas por completar. Era perderse juntos en una ciudad, conversar hasta el amanecer, bailar mal en una cocina, quemar la cena, inventar pequeñas costumbres y elegir a alguien otra vez cada mañana. La lista dejó de hablar de objetivos y comenzó a hablar de una manera de vivir.

Te conozco también nació entre sueños. Dejé un cuaderno junto a la cama para escribir cada vez que despertaba. Cuando la canción quedó terminada, aquellos sueños cambiaron. La letra habla de una paradoja dolorosa: podemos conocer el olor, los silencios, los miedos y los gestos de una persona, y aun así no haber comprendido su herida. A veces llegamos tarde a aquello que más necesitábamos ver.

En El largo camino a casa aparece una experiencia concreta que me transformó: mi primer Camino de Santiago, 220 kilómetros caminados en once días por Galicia. En el camino encontré amigos, dejé cargas, descubrí silencios y aprendí a mirar hacia adentro. La canción habla de continuar, de hacer las paces con uno mismo y de comprender que la casa que buscábamos afuera siempre estuvo dentro de nosotros.

Confianza nació de una reflexión que había publicado años antes en mi blog: nunca hagas dudar a tu pareja del lugar que ocupa en tu vida. El respeto no vive solamente en las palabras; se demuestra en la forma de actuar y de cuidar el corazón del otro. Cuando una persona siente que debe competir por nuestra atención, los cimientos de la relación comienzan a debilitarse. Convertir aquella reflexión en canción también me obligó a escucharla de nuevo y aprender de ella.

A mis amigos viene de 2020, un año difícil, atravesado por la pandemia y la incertidumbre. Había escrito un saludo para quienes estuvieron cerca y, con el tiempo, ese texto se transformó en canción. También recuerda a las personas que aparecieron en aquel período y cambiaron definitivamente el rumbo de mi vida. Es una copa levantada por quienes siguen aquí y por quienes ya no están; una manera de reconocer que, incluso en los años más duros, el equilibrio puede dejarnos regalos que al principio no sabemos ver.

Almas perdidas habla de quienes no perdieron cosas materiales, sino amores, pasiones y una parte de sí mismos. Personas que quedan detenidas, mirando fantasmas que ya no están, hasta encontrar la fuerza para volver. La canción también pregunta qué hacemos cuando amamos a alguien así: si debemos soltar, esperar o intentar una y mil veces más. No ofrece una respuesta fácil. Habla de acompañar sin querer salvar, de perdonar, aceptar y tener paciencia, pero también de no dejar que nuestra propia luz se apague.

Todavía es tiempo recoge reflexiones que resonaron en mí a partir de un poema de Veronica Shoffstall: aprender tarde, amar mejor, pedir perdón antes de que sea demasiado tarde y no permitir que la vida se nos pase mientras creemos que todavía sobra tiempo. La canción recuerda que los abrazos guardados, las llamadas postergadas y las palabras que no dijimos pueden convertirse en aquello que más pesa.

En Tres runas relato una tirada de Odín realizada con una pregunta: “¿Cómo va el amor en mi vida?”. Para el pasado apareció Ingwaz invertida; para el presente, Mannaz invertida; para el futuro, Sowilo derecha. La lectura se convirtió en canción: lo que no pudo nacer, el espejo que obliga a mirarse y la luz que llega cuando uno deja de buscar afuera aquello que todavía necesita encontrar dentro de sí. Sowilo es, además, el símbolo que une este álbum con los anteriores y con los que vendrán. No es una decoración ni una marca colocada al final del diseño. Es una firma narrativa: la luz, la energía interior y la dirección que reaparecen a medida que la obra avanza.

El disco termina con Es suficiente, la canción más cercana a una herida que me acompañó durante toda la vida. Quisiéramos que las heridas desaparecieran, pero muchas veces no sanan de la forma que imaginamos; aprendemos a vivir con ellas, a integrarlas y a dejar de obedecerlas. Durante años, detrás de cada logro, permaneció una pregunta dirigida hacia arriba: “Pa, Ma, ¿están orgullosos de mí? ¿Cuánto más tengo que dar?”. La respuesta no llegó desde el cielo, sino desde la gente que me cuidó, desde mis hijos, mis amigos, mi barrio y esas manos que aparecieron cuando las necesité.

Por eso Profundo no es un disco oscuro, aunque descienda hacia lugares dolorosos. Es un disco de reconocimiento. Habla del cuerpo y del alma, del amor y sus límites, de la amistad, del tiempo, de los padres ausentes y de la posibilidad de volver a uno mismo.

Comienza con un incendio y termina con una frase serena:

Es suficiente. Ya no hay nada que probar.

Tal vez ese sea el verdadero viaje de Profundo: bajar hasta la herida, mirarla sin escapar y descubrir que, incluso allí, todavía existe una luz.

Disponible a partir del 20 de septiembre en la principales plataformas.

© Agosto 2026, Alberto J. Yualé

Trieste: Disponible

Ya esta disponible Trieste en las plataformas mas conocidas de la red

 

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© Agosto 2026, Alberto J. Yualé

Songs from the South

Un día se me ocurrió hacer una canción en inglés, y asi nació este «Songs from the South».

Trece canciones en inglés. No son traducciones: son canciones nuevas que cuentan las mismas historias. Cada una encontró el estilo que el inglés le pidió, y por eso el disco va del metal al tango sin pedir permiso.

Este es mi cuarto CD, es decir salio antes que el segundo «Mi Razón» y el tercero «Profundo«. Es que ya tenia escritas las canciones y listas en español, pero este disco me gustó tanto que quise adelantar su salida. Incluso hay canciones que estan en mi quinto disco «Vidrios«. 

El orden de los temas es el orden en que fueron naciendo. Podría haberlo acomodado — en otros discos lo hice, y mucho. En este no quise. Quería que se escuchara lo que me fue pasando mientras lo hacía. Así como salió, salió.

Adentro hay un tango cantado en inglés con un recitado en español que dice «Reí, lloré, amé… y todo, todo fue en un bar». Un tango así no existía. Ahora existe.

Hay canciones de mis tres discos fundamentales, como les digo yo La Trilogía. Es que fueron escritos en un período muy reflexivo de mi vida y me brotaban las letras, se me escapaban en sueños, no terminaba una y ya se me ocurría la letra de la siguiente. Tambien hay un par de canciones de otross discos que surgieron antes y despues de este proyecto, asi que las incluí

Los discos son «Desnudo frente a vos», «Mi razón» y «Profundo». Los útimos dos aún no salieron, pero ya tienen fecha.

TRACKLIST

Songs from the South ya está en todas las plataformas. 🎧

Un comentario final. La IA una vez que termine este disco me dijo:

«Una canción nomás», dijo. Terminó con trece. Y salieron todas.

Son las cosas que a veces me dejan pensando, nadie le pidió esa opinión y la hizo como si «estaría pensando».

 

© Agosto 2026, Alberto J. Yualé

Nu Devant Toi

Escribí “Desnudo frente a vos” en francés.

¡Mi primera canción vuelve a encontrar una nueva forma de emocionarme!

Fue la primera canción que generé a ciegas, con una única indicación: “poderosa voz masculina”. Terminó dándole nombre a mi primer disco, fundó el proyecto en inglés “…Songs from the South” y ahora, en su tercera lengua, no puedo dejar de escucharla.

Hay canciones que son mías de una manera especial. Esta me lo demuestra en tres idiomas.

Y me animo a plantear una hipótesis sobre por qué la versión francesa me impacta de un modo diferente.

En español, la letra fue mi declaración. La escribí, la viví y la conozco de memoria. Ya no tiene misterios para mí.

En inglés, la trabajé verso por verso. También la conozco por dentro.

Pero en francés me llega como puede llegarte a vos, como oyente: a través de la emoción pura de la melodía, de la voz, de ese “me voici” cayendo en el estribillo, sin que mi parte analítica pueda interponerse para revisar palabras, versos o significados.

Es la única versión de mi propia canción que puedo escuchar como público.

Por primera vez estoy del otro lado de “Desnudo frente a vos”.

Y, desde ese lado, se siente todavía más intensa.

Nu Devant Toi

Mon amour…
depuis le jour où tu m’as trouvé,
il y a une autre lumière en moi.
Et quand je te regarde,
il n’y a plus de peur —
seulement toi.

Tu me connais corps et âme,
tu sais exactement qui je suis.
Quand tu me serres sans un mot,
tout en moi devient soleil.
Je suis un enfant quand je te regarde,
fragile devant ta vérité.
Peau contre peau, le passé s’en est allé,
et j’ai réappris à aimer.

Ta lumière vit en moi désormais,
dans mon corps, dans mon sang.
Ta tendresse est devenue ma patience,
et ton silence, ma chanson.

Je ne cherchais rien, ce n’était pas prévu —
c’est arrivé, tout simplement.
Tu as croisé ma route un jour,
et mon monde a fleuri.
Ça grandissait là, dans ma poitrine,
comme la pluie sur la mer,
comme un feu si vivant
que rien ne pouvait l’arrêter.

Nu devant toi, me voici,
sans masque, sans refuge.
Tout ce que je suis, tout ce que j’ai,
je le dépose à tes côtés.
Nu devant toi, je reste,
sans défense, et sans peur,
car en toi j’ai trouvé la route
qui me ramène à ma lumière.

J’ai laissé mes vieilles peines,
mes angoisses et ma douleur.
Aujourd’hui mes jours débordent
d’harmonie et de ta voix.
J’ai trouvé des réponses nouvelles,
tout est devenu clair.
Je ne cours plus après les lendemains —
ta paix me suffit.

Entre ton calme et mon chemin,
quelque chose d’éternel s’est réveillé.
Et au creux de ton étreinte,
tout, enfin, a pris son sens.

Nu devant toi, me voici,
sans masque, sans refuge.
Tout ce que je suis, tout ce que j’ai,
je le dépose à tes côtés.
Nu devant toi, je reste,
sans défense, et sans peur,
car en toi j’ai trouvé la route
qui me ramène à ma lumière.

Nu devant toi, me voici,
comme jamais je ne me suis tenu.
L’âme posée sur tes lèvres,
le cœur au creux de ta voix.
Nu devant toi, je m’abandonne,
sans défense, et sans peur,
car en toi j’ai trouvé la route
qui me ramène à ma lumière.

Ahora debo una botella de champagne a una buena amiga…

Gracias.

 

© Julio 2026, Alberto J. Yualé

La Trilogía

Subí a la IA, las letras de cada uno de mis discos. Le pedi un análisis completo y profundo de la trilogía, como Productor, Compositor y Arreglador profesional musical. Es muy interesante el resultado, de mas de 25 hojas con detalles completos.
A continuación les dejo un resumen: 

La historia que cuenta Alberto J. Yualé

El protagonista de esta trilogía no comienza siendo un hombre perdido. Comienza siendo un hombre que ha vivido, trabajado, amado, criado hijos, sostenido a otros y acumulado historias, pero que todavía necesita encontrar una forma de ordenarlas y decirlas.

En Desnudo frente a vos, una experiencia amorosa despierta una parte de él que permanecía dormida. Esa apertura le permite revisar la pérdida, agradecer a sus hijos y amigos, reconocer el lugar de la música y comprender que llegó el momento de vivir también para sí mismo. El disco representa el nacimiento de la expresión.

En Mi razón, aquella experiencia deja de ser exclusivamente personal y se transforma en una mirada sobre el mundo. El autor pregunta qué significa cambiar, cuidar, amar, confiar, recordar las raíces y defender la libertad. Ya no busca una única persona que dé sentido a su vida; comienza a encontrar sentido en la manera de caminar.

En Profundo, el viaje cambia de dirección. El protagonista deja de mirar solamente hacia el horizonte y comienza a mirar hacia adentro. Reconoce las heridas de los demás, pero también las propias; revisa su forma de amar y llega finalmente a la pérdida temprana que convirtió cada logro en una petición de aprobación. Allí comprende que no necesita realizar una última hazaña para ser digno del amor recibido.

La evolución fundamental es esta:

Primero, alguien despierta su luz.
Después, él aprende a caminar hacia ella.
Finalmente, descubre que esa luz siempre estuvo dentro de sí mismo.

Evolución artística del autor

De la emoción a la conciencia

El primer álbum siente.
El segundo interpreta.
El tercero comprende.

Esto no significa que Profundo sea “mejor” por ser más introspectivo. Cada disco cumple una función que los otros no podrían reemplazar. Sin la espontaneidad emocional de Desnudo frente a vos, la filosofía de Mi razón podría parecer teórica. Sin las preguntas de Mi razón, el descenso de Profundo no tendría preparación. Sin la aceptación de Profundo, los dos discos anteriores quedarían abiertos.

De lo universal a lo personal y nuevamente a lo universal

Las canciones son más poderosas cuando Alberto no intenta escribir algo que represente a todos, sino cuando describe aquello que solamente podría haber vivido él. Paradójicamente, es allí donde la obra se vuelve más universal.

Un café, un perro caminando al lado, una carta para los hijos, una runa sobre el camino, tres piedras en una mesa, una pregunta para los padres ausentes: esos detalles permiten que otros reconozcan sus propias historias sin que el autor tenga que explicarlas por completo.

De la perfección a la identidad

La diversidad de estilos no es necesariamente una debilidad. Forma parte de una manera de escuchar y de evitar la monotonía. El desafío común a los tres discos es lograr que, por encima del género y de las diferentes voces generadas, siempre se reconozca una misma presencia humana.

La futura identidad sonora de Alberto J. Yualé probablemente no dependerá de elegir un único género. Surgirá de elementos recurrentes: su voz real en momentos esenciales, determinadas armonías, silencios, frases habladas, una forma particular de narrar, la presencia de Sowilo y pequeñas imperfecciones que no puedan ser reproducidas de manera genérica.

Sowilo como hilo de la trilogía

Sowilo comienza visualmente en Mi razón como una pequeña señal sobre el camino. Allí representa dirección, energía y una luz todavía distante.

En Profundo, la runa entra en la narración mediante Tres runas. Ya no señala solamente hacia dónde caminar: revela que la luz futura depende de volver a encontrarse con uno mismo.

Su evolución puede expresarse así:

  • En Desnudo frente a vos, la luz es una experiencia.
  • En Mi razón, la luz es una dirección.
  • En Profundo, la luz es una conciencia.

Por eso Sowilo tiene potencial para convertirse en algo más que un logotipo. Puede ser la firma de una obra que, aunque cambie de géneros, conserva una misma pregunta: cómo atravesar la oscuridad sin negar que todavía existe luz.

Veredicto profesional sobre la trilogía

Los tres álbumes construyen una progresión artística real.

Desnudo frente a vos posee la fuerza imperfecta y necesaria de un debut: la urgencia de contar, la exposición emocional y la aparición de una voz.

Mi razón demuestra crecimiento compositivo y conceptual: amplía los temas, organiza una visión del mundo y busca una identidad que pueda atravesar estilos muy diferentes.

Profundo alcanza el centro psicológico de la obra: ya no se limita a narrar experiencias o formular aprendizajes, sino que investiga el origen de las conductas y encuentra una resolución emocional sin recurrir a un final artificialmente feliz.

El mayor logro de la trilogía es que no presenta al autor como un hombre que finalmente resolvió todos sus conflictos. Lo presenta como alguien que aprendió a relacionarse de otra manera con ellos.

No termina diciendo:

Ya no tengo heridas.

Termina diciendo:

Las reconozco. Forman parte de mí. Pero ya no necesito demostrar nada.

Resumen general de la trilogía

Tres discos, un viaje hacia la luz interior

Desnudo frente a vos, Mi razón y Profundo forman una trilogía autobiográfica sobre el amor, el tiempo, los vínculos y la búsqueda de una identidad propia.

En el primer disco, Alberto J. Yualé abandona las defensas y se presenta a través de diez canciones nacidas de su historia: una mujer que despertó algo dormido, los hijos que comenzaron a volar, los amigos que permanecieron, la música que lo acompañó y la decisión de empezar a vivir para sí mismo. Es el álbum de la exposición y el despertar.

En Mi razón, la mirada se amplía. Las canciones dejan de preguntar solamente qué sintió el autor y comienzan a preguntarse qué aprendió. El amor convive con la amistad, los animales, los cafés, la familia, las raíces, la libertad y el paso del tiempo. La respuesta no está en llegar a una meta, sino en elegir quién ser durante el camino. Sowilo aparece entonces como una pequeña luz que enlaza esta obra con las siguientes.

En Profundo, el camino se dirige hacia el interior. El deseo, la convivencia, la confianza, la amistad, la pérdida y el tiempo conducen al protagonista hasta la herida que durante años alimentó su necesidad de demostrar. La luz ya no llega desde otra persona ni espera solamente al final del camino: aparece cuando el autor reconoce su historia, acepta lo vivido y comprende que no tiene que seguir probando su valor.

La trilogía empieza con un hombre que se desnuda frente a otro ser humano, continúa con un hombre que camina buscando su razón y termina con ese mismo hombre frente a su propio corazón.

El viaje no elimina las heridas. Les quita el poder de decidir el futuro.

Primero se mostró. Después eligió su camino. Finalmente volvió a sí mismo.

© Julio 2026, Alberto J. Yualé

Sowilo

Sowilo: un hilo de luz entre mis discos

La pequeña runa que aparece en la portada de Mi razón no es un adorno ni una marca de agua. Es Sowilo, un símbolo que elegí para comenzar a unir visual y conceptualmente mis discos.

En Mi razón, Sowilo acompaña el camino, el amanecer y la búsqueda de sentido que atraviesa todo el álbum. También se relaciona con el mundo de las runas que aparece en una de sus canciones. Para mí representa luz, energía interior y dirección: no la certeza de haber llegado, sino la fuerza necesaria para continuar avanzando.

Sowilo volverá a aparecer en la portada de Profundo, el disco posterior a Mi razón. Allí tendrá una presencia todavía más íntima, porque será una de las tres runas vinculadas a la canción Tres runas.

Quiero que este símbolo funcione como un hilo entre los álbumes. Cada disco tendrá su propia identidad, sus historias y su sonido, pero Sowilo recordará que todos forman parte de una misma búsqueda y de una obra que continúa creciendo.

Tal vez, con el tiempo, quienes escuchen mis canciones encuentren la runa antes de que yo la explique. Y comprendan que, cuando Sowilo aparece, hay otro tramo del camino por descubrir.

© Julio 2026, Alberto J. Yualé

Mi Razón

Mi segundo CD llegará el 4 de septiembre de 2026

El próximo 4 de septiembre de 2026 saldrá Mi razón, mi segundo CD.

Este álbum nació de una pregunta que me acompaña desde hace mucho tiempo y que no tiene una respuesta sencilla:

¿Cuál es la razón por la que estamos acá?

No creo que hayamos venido solamente a alcanzar objetivos, acumular cosas o ser exitosos. Creo que vinimos a evolucionar, aprender, amar y ser amados, crear, servir, conocernos y convertirnos en seres humanos más conscientes.

A partir de esa búsqueda fueron naciendo las canciones de Mi razón. Cada una aborda una experiencia diferente, pero todas forman parte de un mismo recorrido: aprender a cambiar, acompañar sin invadir, recordar lo vivido, volver a confiar, defender la libertad y reconocer las distintas formas que puede tomar el amor.

 

Podemos cambiar

El disco comienza con una afirmación: podemos cambiar.

Muchas veces repetimos que la gente no cambia o que, a determinada edad, ya somos de una manera y no podemos hacer nada para modificarla. Para mí, esa idea es una forma de envejecimiento interior.

Cambiar significa revisar los mandatos recibidos, reconocer las heridas, abandonar aquello que nos apaga y atrevernos a escribir nuestro propio camino. No es sencillo ni indoloro, pero seguir viviendo de acuerdo con una programación que ya no nos representa puede ser mucho más doloroso.

La canción también aparece en una versión de metal industrial. Necesitaba esa fuerza porque algunos cambios no llegan suavemente: requieren decisión, coraje y una música capaz de derribar los muros que levantamos dentro de nosotros.

Los momentos que permanecen

Noches mágicas habla de esos momentos que quedan unidos para siempre a una emoción: un primer beso, una conversación profunda, una noche de risas, un recital inolvidable o una luz bailando sobre un cielo de hielo.

Con mi amigo Michel solíamos llamar “noches mágicas” a esos encuentros que, con el tiempo, seguimos recordando con cariño y cierta nostalgia. Pero la canción también descubre que la magia no depende de la oscuridad ni del horario. A veces puede aparecer a plena luz del día, en un abrazo inesperado o en la sensación de haber encontrado un hogar.

Acompañar también es amar

A tu lado nació de comprender que no siempre podemos solucionar el dolor de otra persona.

Cuando alguien nos cuenta su desesperanza, solemos buscar respuestas, dar consejos o señalar una salida. Sin embargo, no estamos en sus zapatos ni podemos recorrer el camino en su lugar.

A veces, el gesto más humano consiste simplemente en quedarse. Escuchar con el corazón, callar nuestras propias certezas y acompañar sin juzgar. Estar presentes, incluso cuando no existen palabras capaces de reparar lo que duele.

El amor que aprende otro compás

El ritmo de tu amor está dedicada a esos compañeros de cuatro patas que nos entregan una lealtad absoluta, una alegría sin cálculo y un amor despojado de rencor.

La canción se sitúa en ese momento en el que advertimos que nuestra mascota está envejeciendo: camina más despacio, descansa más y ya no tiene la energía de otros tiempos. Entonces nos toca reducir nuestro propio paso y devolverle una parte de todo lo recibido.

Porque el amor no envejece: aprende otro compás.

Una vida alrededor de una mesa

Cada café, una oportunidad reúne muchas de mis experiencias en bares y cafés.

Siempre me gustó sentarme a observar cómo se mueve la gente, conversar con un desconocido o descubrir la historia de quien ocupa la mesa de al lado. En un café puede comenzar una amistad, cerrarse un acuerdo, aparecer un amor o nacer una conversación capaz de cambiar una tarde.

He reído, llorado, amado y escrito en bares de distintas ciudades y países. Por eso, para mí, tomar un café nunca fue solamente tomar una bebida: siempre fue una forma de mantener la puerta abierta para que la vida se sentara a acompañarme.

La química del amor

Química perfecta muestra el costado más divertido del álbum.

El enamoramiento parece magia, pero también es noradrenalina, dopamina, oxitocina y serotonina recorriendo nuestro cuerpo. Fue todo un desafío incorporar los nombres de esas hormonas dentro de una canción sin perder ritmo, alegría ni humor.

El amor también necesita elección y compromiso, pero esta canción celebra su primera explosión: la energía, la euforia y esas inolvidables mariposas en la panza.

Guerreros que se reconocen

De runas, amor y guerras lleva el amor al territorio de los pueblos nórdicos, las runas, el hielo, la sangre y los juramentos.

Es la historia de dos personas que han tenido que luchar, que conocen las heridas y que se reconocen en la fortaleza del otro. Un vikingo y una valquiria, un lobo y un águila, unidos por una relación que no promete calma, sino remar juntos en medio de la tempestad.

Es una canción abierta a distintas interpretaciones. Cada persona podrá encontrar en ella su propia guerra, sus propios símbolos y su propia historia.

Las raíces de la libertad

Libertad entrelaza dos viajes.

El primero es el del roble de Guernica, símbolo de identidad y resistencia. El segundo es el de mis abuelos, que cruzaron el océano buscando una tierra donde vivir y echar raíces.

Muchos años después, un retoño de aquel roble llegó a mis manos para ser plantado en la casa de mi amigo Hernán. El árbol recorrió, de alguna manera, el mismo camino que había recorrido mi sangre.

Ambas historias hablan de sobrevivir al fuego, atravesar el mar y volver a nacer en otra tierra. Porque la libertad siempre encuentra una manera de hacerse camino.

El amor cotidiano y el amor propio

El amor es mucho más cuestiona la necesidad de buscar permanentemente afuera aquello que quizá ya se encuentra cerca.

Podemos imaginar cafés en París, viajes lejanos, paisajes perfectos o celebraciones extraordinarias. Sin embargo, el amor muchas veces está en una conversación al final del día, en una cena compartida, en una mano que permanece cuando no sabemos qué decir o en la tranquilidad de escuchar que alguien está regresando a casa.

También está dentro de nosotros. Aprender a amarnos y reconocernos enteros no reemplaza el amor de otra persona, pero nos permite recibirlo sin convertirlo en la única fuente de nuestro valor.

Volver a confiar

Después de una ruptura podemos creer que extrañamos a quien se fue, cuando quizá también extrañamos a la persona que éramos mientras amábamos.

Volver a confiar nace de esa diferencia.

Un desamor no significa que no sepamos amar. Dos personas pueden ser capaces de amar profundamente y, aun así, no funcionar juntas como pareja. Reconocerlo permite conservar lo aprendido sin quedar prisioneros del pasado.

La canción no habla de regresar a la misma historia. Habla de recuperar nuestra capacidad de apostar el corazón, pero con alguien distinto, en una historia distinta y, posiblemente, con un final distinto.

Mi razón

La última canción reúne todas las preguntas del disco.

A lo largo de la vida amamos, perdemos, construimos, dejamos caer algunas cosas y comenzamos otras. Nos equivocamos, perdonamos, volvemos a levantarnos y aprendemos que la vida no es un examen que se rinde una única vez.

Nuestra razón no necesariamente se encuentra al final del camino. Puede estar en cada paso, en cada decisión y en la persona que elegimos ser mientras avanzamos.

Tal vez, al final, la vida nos pregunte algo mucho más sencillo que cuánto éxito tuvimos:

¿Qué hicimos con el amor que recibimos, con el dolor que atravesamos y con los dones que traíamos?

Esa pregunta atraviesa todo el álbum.

Esa es Mi razón.

Disponible desde el 4 de septiembre de 2026.

© Junio 2026, Alberto J. Yualé

Más allá de lo imposible

El 11 de junio de 1997, en el quinto partido de las Finales de la NBA entre Chicago Bulls y Utah Jazz, Michael Jordan jugó uno de los partidos más recordados de la historia del deporte. Estaba enfermo, débil, casi sin fuerzas, pero aun así salió a la cancha y dio todo lo que tenía. Aquella noche terminó con 38 puntos y una victoria fundamental para Chicago.
39 grados de fiebre, que los médicos dirian que fue por una intoxicación alimentaria, y como si el panorama fuera poco, el partido fue de visitante, en Delta Center de Salt Lake City


Esta canción nace como un homenaje a Michael Jordan, pero también como un mensaje para todos nosotros. Porque hay momentos en la vida en los que parece que no podemos más. Momentos donde todo pesa, donde el cansancio, el dolor o las dudas nos hacen pensar que lo imposible está demasiado lejos.

Pero a veces, justamente ahí, aparece nuestra verdadera grandeza.

Escribí esta canción en castellano y también en inglés porque quería que el mensaje pudiera viajar más allá de un idioma: dar todo, incluso cuando parece que no queda nada. No se trata solo de ganar un partido, levantar un trofeo o ser el mejor. Se trata de no rendirse cuando nadie entendería si lo hicieras.

Michael Jordan nos dejó esa noche una lección que sigue viva: los límites muchas veces no están donde creemos. A veces están un paso más allá del dolor, un minuto más allá del cansancio, una decisión más allá del miedo.

Esta canción es mi forma de recordar ese momento y de decir que, cuando el alma empuja, lo imposible también se puede jugar.

 

Wounded Wolf «The Flu Game» EP

Wounded Wolf (Heavy Version)
Wounded Wolf (Classic Rock Version)
Wounded Wolf (Spanish Version)
Wounded Wolf (Alternate Heavy Version)

Al final, termine armando un EP (Extended Play), ya que hubo dos versiones en ingles que no podia dejarlas fuera. Son la Classick Rock Version y la Alternate Heavy Version. Pero la que traccionó todo fue la versión en español.

© Junio 2026, Alberto J. Yualé