Nuestro Silencio

¿Por qué los hombres nos quedamos callados cuando tenemos un problema?

Sabes, nosotros funcionamos al revés que muchas mujeres.
Ellas hablan para ordenar el caos.
Nosotros, en cambio, necesitamos ordenar el caos en nuestra mente antes de poder hablar.

Cuando un hombre guarda silencio, no es desinterés ni distancia.
Es trabajo interno. Es concentración.
Es una forma de meterse hacia adentro para buscar respuestas.

No es que nos alejemos de la pareja, es que nos enfocamos completamente en el problema.
Contarlo sin tener una idea de cómo resolverlo, nos incomoda, nos hace sentir que estamos cargando a otro con algo que todavía ni nosotros entendemos.
Por eso, muchas veces, nuestro silencio también es una manera de proteger, de no preocupar, de no exponer una herida que aún no sabemos cómo curar.

No buscamos desahogarnos. Buscamos sentido.

 

 

Algunos hombres lo viven de forma aún más intensa: se encierran, piensan, se exigen encontrar una salida solos.
Y hasta que no la vean —o al menos la intuyan— no van a decir mucho.
No es orgullo, es necesidad.

Por eso, lo mejor que podés hacer no es insistir en que actúe como vos lo harías.
Es simplemente darle su espacio, con calma, sin juicio.
Apoyar no siempre significa hablar; a veces significa sostener con presencia, estar cerca sin invadir, ofrecer paz en lugar de presión.

 

 

Porque cuando un hombre guarda silencio, muchas veces lo que más necesita…
es saber que alguien lo espera sin exigirle palabras.

© Noviembre 2025, Alberto J. Yualé

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.