Tiempo
El tiempo es el lujo más caro porque no se compra, se defiende.
Es poder elegir en qué gastar una tarde, con quién, y para qué.
Es tener margen: no vivir corriendo atrás de lo urgente.
Es poder decir “hoy no”, sin culpa, y “hoy sí”, con ganas.
Salud
La salud es ese lujo silencioso que se nota cuando falta.
Es levantarte bien, moverte sin pensar en el cuerpo como problema.
Es energía para trabajar, amar, crear, viajar, disfrutar.
Y también es cuidarte a tiempo, aunque nadie te aplauda por eso.
Relajación
Una mente tranquila es lujo porque el mundo siempre quiere ruido.
Es dormir sin la cabeza discutiendo, sin planes que te comen vivo.
Es tener claridad para decidir, y calma para sostener lo decidido.
Es estar presente: acá, ahora, sin deberle paz a nadie.
Tranquilidad
Mañanas sin prisa: café, luz entrando, y el día todavía sin exigencias.
Es arrancar por lo importante, no por lo que grita más fuerte.
Es no vivir a los empujones, ni empezar perdiendo la calma.
Es tener tiempo para vos antes de “el mundo”.
Viajar
Viajar es lujo: cambiar de aire, de idioma, de perspectiva.
Es ver lo distinto y volver con la cabeza reordenada.
Es coleccionar momentos, no cosas: rutas, comidas, charlas, paisajes.
Y es poder moverte por elección, no por escape.
Amor en casa
Una casa llena de amor no es perfecta: es cálida.
Es donde se puede hablar, reír, descansar, ser uno mismo.
Es cariño en lo cotidiano: un café, un “¿cómo estás?”, una mirada.
Es el lugar donde el día termina mejor de lo que empezó.
© Febrero 2026, Alberto J. Yualé






