Desnudo frente a vos

Este disco es lo más cerca que pude estar de mí mismo. Diez canciones, que son pedazos de una vida: amores que todavía me habitan, hijos que ya volaron, amigos que me sostuvieron, mañanas en las que entendí algo, noches en las que no entendí nada.

Hay dos mujeres acá adentro. Mi madre, a la que tuve poco tiempo y me alcanzó para siempre. Y una mujer que llegó tarde, justo cuando hacía falta, para despertarme de quien era.

Hay creencias mías que no sé explicar, y que alguno escuchará y pensará que estoy un poco loco. Está bien. Las dejé igual, porque son verdad. Hay una manera de mirar la vida que aprendí tarde, y que tiene que ver con saber que el tiempo es lo único que de verdad nos dieron, y lo que hacemos con él, es la única respuesta que vamos a tener que dar.



A los músicos que componen sus propias canciones — esos que llenan mis estantes con más de miles de cientos discos — los envidio sanamente. Saber poner en palabras y melodía lo que uno siente es una bendición rara, y recién ahora, después de intentarlo yo, entiendo un poco de lo que se siente al hacerlo. Gracias por la entrega, gracias por la vida más linda que nos hacen con su trabajo. Cualquiera sea el estilo, mientras venga de la verdad, vale.

Ojalá algo de esto los toque. Ojalá en alguna canción se reconozcan, aunque sea en una línea. Porque al final, por encima de las leyes, las culturas y las creencias, todos somos lo mismo: humanos tratando de entender qué hacemos acá.

Gracias.
— Julio

Este es track list de Desnudo frente a vos, espero las disfruten.

Desnudo frente a vos

Esta es la primera y única canción del disco que nació para ser canción.

En 2021 se la escribí a alguien que despertó en mí una parte importante de mi ser, que estaba dormida. Fue un cambio de ida sin vuelta atras — un camino espiritual, lleno de aprendizaje y de una manera distinta de mirar la vida.

Cuando la releí estos días, pensé: ahora es el momento de ponerle música. El resultado fue tan emotivo, tan sorprendente para mí, que se convirtió en el puntapié para todo este CD.

Hay dos versiones. La primera, en formato balada, me sacudió.

Después pensé que la forma que tengo de sentir el amor también es divertida, y activé el «high energy» — así salió la versión live. Misma letra, otro estado de ánimo. Las dos me describen.

Por eso este disco se llama como esta canción. Acá empezó todo.

Nombres prestados

Historias… cantadas.

Hace un tiempo me cruzó la historia de un barco. El Flachat partió de Marsella rumbo a América el 12 de febrero de 1898. Tres días después, frente a las costas de Taganana en Tenerife, una calima espesa tapó la visibilidad y el vapor chocó contra las rocas de Anaga. Se partió en tres pedazos. De las 101 personas que viajaban, solo se salvaron 24.

Dos almas habían abordado en Barcelona, deseosas de recorrer el mundo.

Se hundieron con el barco. Sus cuerpos descansan hoy en el cementerio de San Andrés, en Tenerife. Y en la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves de Taganana se conserva el Cristo del Naufragio: una imagen que viajaba como carga en el Flachat, que el mar trajo intacta a la orilla y que el pueblo restauró y guarda hace más de cien años.

Esta canción nace de imaginar que el universo intenta unir ciertos amores a través del tiempo. Que a veces le lleva más de una vida lograrlo. Los nombres cambian, las épocas cambian, los cuerpos cambian. El amor, no.

Por eso se llama «Nombres Prestados». Porque cada vida es una mochila con un nombre que dura un rato. Pero lo que va adentro, sigue.

Hay mucho mas para contar del Flachat. Pero eso, eso es otra historia.

Estoy bien asi

Hay un momento en la vida en que uno se aleja de alguien a quien quiso mucho. De alguien con quien creía que iba a caminar los pasos que le quedan. Y entonces aparece una etapa de profundo dolor.

Salir de ahi depende completamente de uno. Nadie te saca. Nadie te ahorra el transito.

Esa es la idea que está atrás de esta canción. Un camino propio, que solo yo podía transitar porque el dolor también era mío. Así como yo no puedo transitar el dolor ajeno, nadie puede transitar el mío por mí.

Y lo que uno haga con ese tiempo — con esa soledad, con esa búsqueda

— termina determinando cuándo el alma vuelve a estar en paz. Cuándo uno puede decirse, sin mentir: estoy bien así.

Hoy te vi

¿Quién no tuvo mariposas en la panza alguna vez? Cuando veías a esa persona que te gustaba, y soñabas con estar a su lado.

Con la edad uno aprende que esa sensación no es todo el amor — pero es una parte muy importante. Y haberlo vivido y sentido es algo por lo que vale la pena agradecerle a la vida.

Esta canción la escribí en 2020, cuando la conocí. Era una carta, en realidad. Un día se la di. Ella sabe que es para ella, igual que la otra.

Eso es suficiente.

La amé profundamente. Eso también es suficiente.

Carta a mis pibitos

Franco y Julia son mis hijos. Les digo pibitos, asi, en chiquito, aunque ya son adultos hace tiempo.

Esta canción nació como una carta. La escribí en 2021, en plena pandemia, cuando teníamos tiempo de sobra para pensar en lo importante. Hoy, años después, la transformé en canción.

Cada uno tiene su propia madre, y han llevado vidas distintas. Pero como hermanos se adoran, y a mí me tocó ser el puente entre ellos. Es un lugar lindo para estar.

Estoy orgulloso de ellos. No tanto de sus triunfos — que también — sino de cómo son queridos por los que los rodean. Verlos crecer, hablarles, escucharlos moverse en sus mundos: eso es lo que me llena.

Esta canción es lo que les diría si tuviera que dejarles una sola cosa escrita.

Mi propia ley

Mi Propia Ley habla de integridad. De un estilo de vida crudo y veraz, como un buen rock metálico tiene que ser.

Es un decálogo de mi manera de estar en el mundo, escrito con la visión de un guerrero. El que viene a decir: aquí estoy, este soy yo, y no vine a pedir permiso.

En cada estrofa hay una idea que me importa. La autoría de la propia vida: «Soy el autor de mi propia ley». La caída como parte del camino: «Si caigo al suelo, no me quedo ahí». El altruismo concreto, no romántico: «Si querés elevarte, levantá a otro roto y suban los dos» La independencia frente al juicio ajeno: «No cargo tu opinión»

Son las reglas que me fui dando con los años. Disfruté mucho escribirla

— fue como gritar bajo presión controlada.

Aca nadie se salva solo

Esta es una canción a la amistad. A la amistad argentina, específicamente — esa manera de querer a los amigos que en otros países parece exagerada, y que para nosotros es la única forma que conocemos.

Quise decirles a mis amigos dos cosas. Primero, gracias por todo lo que hicieron por mí. Y segundo, todo lo que haría yo por ellos. Las dosdirecciones del mismo amor.

La pensé al principio como balada. Pero después me di cuenta de que no: esto tiene que ser heavy metal. Porque la amistad argentina se siente desde las entrañas, corre por la sangre, es cruda y no anda con vueltas. Un género suave no le hacía justicia.

Y como la escribí en víspera del Mundial, le sumé unos versos sobre la selección. Cada partido de Argentina es una fiesta nacional, donde por noventa minutos somos todos lo mismo, sin importar de qué lado venimos. Esa unión también es amistad, en escala de país.

Desnudo frente a vos (live)
Mi banda de sonido

Mi banda de sonido es cómo la música me acompañó toda la vida. Es la música de una película que está presente en cada escena — y una película sin música no es una buena película.

En la letra no entran todas las vivencias. Son muchas, y le agradezco a la vida haberlas compartido con amigos, con amores, también en soledad.

Mi madre escuchando música en la pizzería de mi viejo, Don Alberto.

Los perdí muy chico a los dos, y la música quedó como puente. Las tardes en la Quinta del Negro con los Beatles. El equipo de básquet. Mi tiempo como DJ. Los recitales que me marcaron, las reuniones que no terminaban, los casamientos de amigos que musicalicé.

Es eso. Mi soundtrack. Mi banda de sonido.

Ahora me toca vivir

Esta es la última canción del disco. La escribí al final, cuando ya las otras nueve estaban hechas y sabía qué les faltaba decir.

Es una postal de vida. Una manera de ponerle palabras a algo que me costó años entender — que después de tanto correr, cumplir, cuidar a otros, también hay un momento para uno mismo. Y que ese momento no es egoísmo: es justicia.

Hay un vinilo de Let It Be al principio, porque esa canción me acompañó toda la vida y recién ahora entendí lo que pedía. Hay un tren que ya no corro, una ventana abierta, un brindis lento, un perro esperando, un libro sin leer. Cosas chicas que son toda la libertad que necesito a esta altura.

Amé escribir esta canción. Y me emocioné con el resultado final como no me emocioné con ninguna otra. Por eso cierra el disco. Espero queles guste.

© Mayo 2026, Alberto J. Yualé

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